Hay ciertos aromas que me transportan inmediatamente a cuando era pequeña Ese olor tan dulce y particular de las cosas de Frutillita, los juguetes, los perfumes infantiles, el olor de las casas de mis amigas, de los útiles escolares nuevos, el olor a pelo de barbie o de alguna muñeca o simplemente del aire en una tarde de verano.
No sé cómo explicarlo, pero siento que antes todo olía diferente. Incluso los colores parecían distintos. El cielo era más azul, el sol de la tarde era más amarillo y los días parecían muchísimo más largos.
Recuerdo esas tardes en las que salía a jugar con mis amigos del barrio, el oscarito, el matias, la pia, la cony, la pilar, mi hermana mayor. No necesitábamos absolutamente nada para divertirnos. Bastaba con que alguno saliera de su casa y gritara "Tia ¿Pueden salir a jugar?"
Podíamos pasar horas corriendo, andando en bicicleta, inventando juegos o jugando a las escondidas. Todavía recuerdo ese dolorcito de estómago que me daba de tantos nervios cuando estaba escondida y escuchaba los pasos de alguien acercándose Xd Me quedaba completamente inmóvil, intentando no respirar para que no me descubrieran.
Y después, cuando comenzaba a oscurecer, escuchábamos a lo lejos el grito de mi mamá llamándonos para entrar. Era hora de tomar once o bañarnos, o en el caso de mi hermana a estudiar.
Qué bonito era regresar a casa después de pasar toda la tarde jugando, sentarme con mi familia y contar cualquier tontera que hubiera pasado durante el día. En ese entonces me molestaba tener que entrar, hasta me ponia a llorar. Hoy daría cualquier cosa por escuchar nuevamente ese llamado.
También recuerdo esos días de colegio en los que hacía muchísimo calor.
Esos días en los que parecía imposible concentrarse porque lo único que queríamos era salir a jugar. A veces terminábamos jugando con agua, mojándonos entre todas, muertas de la risa, hasta que aparecía alguna tía a retarnos. Y obviamente después volvíamos a hacerlo XD
O cuando mis amigas iban a mi casa y nos pasábamos horas frente al computador viendo videos musicales. Elegíamos canciones, nos reíamos, conversábamos de cualquier cosa, mi mamá nos preparaba algo para comer y después nos íbamos a la piscina.
No necesitábamos planear grandes panoramas. Una tarde de videos musicales y piscina era probablemente el mejor día de nuestras vidas.
También extraño esos días nublados de colegio. Es curioso, porque no eran necesariamente días especiales, pero tenían una atmósfera completamente distinta. Cuando el cielo estaba gris o comenzaba a llover, todo se sentía más misterioso, incluso un poquito tenebroso.
Los pasillos parecían más oscuros, las salas tenían otra iluminación y el sonido de la lluvia cambiaba completamente el ambiente. Me gustaba esa sensación extraña de estar en clases mientras afuera el mundo parecía estar cubierto por una especie de tristeza bonita.
Y hablando de días especiales, ¿se acuerdan de cómo se sentían los cumpleaños cuando éramos pequeños? yo no podía ni dormir de la emoción.
La noche anterior me acostaba pensando en todo lo que iba a pasar al día siguiente. Me emocionaba imaginar los regalos, los abrazos, las felicitaciones y esa sensación maravillosa de despertar sabiendo que era MI día. Todo parecía diferente desde la mañana.
Mi familia me abrazaba, me saludaba, me entregaba regalos y yo me sentía la niña más importante del universo. No sé en qué momento los cumpleaños dejaron de sentirse así. Antes parecía que el mundo entero sabía que era un día especial, ahora ya ni me interesa..
También recuerdo los viajes familiares a la playa.
Esas mañanas en las que nos despertábamos a las ocho para preparar todo y salir. Con mi hermana íbamos escuchando música durante el camino. Yo siempre le suplicaba que compartiéramos los audífonos y ella finalmente aceptaba. Entonces viajábamos mirando por la ventana, cada una con un audífono, escuchando las mismas canciones.
Recuerdo las paradas para ir al baño y comer los pancitos que mi mamá nos había preparado. Esos panes que parecían saber muchísimo más ricos cuando los comíamos durante un viaje. Qué felicidad tan sencilla :(
Y cómo olvidarme de los domingos. Cuando era niña los encontraba horriblemente aburridos. JAJAJa ahora igual...
Íbamos a misa con mi familia y mi hermana se ponía a hacerme muecas para hacerme reír. Yo intentaba aguantarme, pero era imposible. Nuestros papás nos retaban y mientras más serias teníamos que ponernos, más risa nos daba.
Hoy me produce muchísima ternura recordar esas tonteras. Aunque no todos los domingos eran así.
Hay unos que recuerdo especialmente cuando vivíamos en un departamento del que después nos cambiamos. Mi papá tenía que irse a trabajar y las tardes se sentían increíblemente tristes, pa yo sabia que no lo iba a ver en dos o tres dias.
No sé si era por la luz, por el silencio o por saber que el fin de semana estaba terminando, pero había algo muy melancólico en ese departamento durante los domingos.
Recuerdo esa sensación de vacío, de mirar cómo poco a poco iba oscureciendo y pensar que al día siguiente tendría que regresar al colegio. No eran mis tardes favoritas, para nada. Pero ahora también las extraño.
Y eso es lo extraño de la nostalgia, tipo a veces terminamos echando de menos incluso las cosas que antes nos producían tristeza. Por ejemplo esos días en los que tenía que estudiar y simplemente NO QUERÍA..
Mis papás intentaban que me concentrara y hasta me ponían música clásica para ayudarme, pero no había caso. Yo terminaba inventando historias con los lápices, jugando con las gomas, ordenando cualquier tontera o imaginando mundos enteros con los útiles escolares.
Podía entretenerme con absolutamente cualquier cosa menos con lo que tenía que estudiar. Y pensar que hoy si pudiera, volvería feliz a una de esas tardes, aunque me pusieran a estudiar matemáticas con música clásica de fondo.
Hay otro recuerdo que quiero mencionar la casa de mi ita y tia
Recuerdo cuando iba a almorzar y después subía a ver Naruto. Me quedaba tranquila mirando mis dibujos hasta que llegaba el momento de tomar once. Y mi ita siempre ha preparado una de las mejores onces de la existencia.
Lo más bonito es que esto no es solamente un recuerdo. Todavía puedo ir a su casa, compartir con ella y disfrutar de esas cosas que me acompañaron desde pequeña. Quizás por eso su casa tiene un significado tan especial para mí. Porque es uno de esos lugares donde siento que el tiempo no ha pasado completamente.
Hay algo profundamente reconfortante en poder seguir viviendo una pequeña parte de la infancia, incluso cuando todo lo demás ha cambiado. Y también extraño esos días en los que encender el computador era sinónimo de jugar.
Nada de preocupaciones, redes sociales, mensajes pendientes ni comparaciones. Solamente quería sentarme frente a la pantalla y pasar horas jugando.
Extraño salir a andar en bicicleta sin un destino específico. Extraño llegar a casa cansada de tanto correr. Extraño las tardes eternas, las risas de mis amigas, los videos musicales y esa emoción que sentía por cosas tan pequeñas.
Pero creo que por encima de todo, extraño la manera en la que se sentía el mundo.
Extraño cuando los días tenían personalidad. Los Lunes se sentían felices, los domingos tenían una tristeza particular, los días de lluvia eran misteriosos, los cumpleaños parecían mágicos y las tardes de verano eran infinitas.
Cada estación tenía su olor, cada casa tenía su ambiente y cada momento parecía tener un color propio. A veces pienso que quizás el mundo no cambió tanto como creo. Quizás fui yo la que creció...no se.
Y hay algo que me produce mucha tristeza, y siempre lo digo, pero el saber que hubo una última vez para tantas cosas sin que yo me diera cuenta.
Una última tarde jugando con mis amigos del barrio. Una última vez jugando con agua en el colegio. Una última tarde de piscina con mis amigas. Una última vez que mi hermana y yo compartimos audífonos durante algún viaje siendo niñas.Y jamás supimos que eran las últimas.
Simplemente un día dejamos de hacerlo. Me pregunto qué estará haciendo aquella niña que fui.
A veces me gusta imaginar que sigue existiendo en algún lugar. Que todavía está escondida detrás de una pared esperando que alguien la encuentre, o sentada frente al computador jugando, o en el auto junto a su hermana escuchando música.
Quizás está en su habitación, rodeada de lápices, sin prestar atención a la música clásica que sus papás le pusieron para estudiar. O tal vez está esperando emocionada que llegue la medianoche porque mañana será su cumpleaños. Me gustaría abrazarla sinceramente.
Decirle que disfrute mucho más de esas tardes, que no se enoje cuando su mamá la llame para tomar once, que abrace fuerte a sus papás, que se ría todo lo que quiera con su hermana y que guarde en su memoria cada pequeño detalle. Porque algún día va a crecer y va a extrañar incluso los domingos más aburridos.
Ojalá existiera una manera de guardar los olores, los colores y las sensaciones en una cajita, para poder abrirla cada vez que extrañamos demasiado el pasado.
A veces me gustaría volver a ser niña, pero solamente por un ratito. No para cambiar nada.
Y lo curioso es que todavía hay tardes en las que el aire tiene un olor familiar, o el cielo adquiere cierto color, y por un segundo siento que vuelvo a tener ocho años.
Como si el tiempo se hubiera detenido.
Como si mis amigas todavía estuvieran esperándome afuera.
Como si mi hermana estuviera a mi lado riéndose de alguna tontera.
Como si mi papá estuviera por volver del trabajo.
Como si mi mamá estuviera a punto de gritar desde la puerta que ya es hora de entrar.
Y durante ese pequeño segundo, el mundo vuelve a oler como antes.
¿Les pasa lo mismo? CUENTENME SU INFANCIA, LOS LEO!
Amanda ♡
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A mi me pasa con el olor a basura quemándose y protector solar dermaglós, y no recuerdo alguno más ahora
ResponderEliminarme encanta tu forma de escribir y de ver la vida amanda. siento que tienes una sensibilidad muy especial para encontrar belleza en cosas que para otras personas pasan desapercibidas. también me gusta mucho la creatividad que tienes para expresar tus recuerdos, es como si uno pudiera imaginar los colores y hasta sentir los olores de los que hablas, sinceramente me encantaria leer un libro tuyo, yo también extraño muchísimo el pasado a veces incluso épocas que en su momento no disfruté tanto. es raro cómo uno crece y empieza a valorar cosas tan pequeñas. me gusta que todavía conserves esa manera tan bonita y casi infantil de mirar el mundo, hoy en día cuesta encontrar personas así. no dejes de escribir, de verdad tienes algo muy lindo que transmitir, agredecido de encontrarte jiji
ResponderEliminarayyy amanda que linda entrada 😭 me dio mucha nostalgia leerla y eso que mi infancia fue super distinta pq yo crecí en el campo con mis abuelos y casi no tenia niños con quien jugar, asi que me la pasaba inventando historias o siguiendo a mi abuelo a todos lados jsjsjs. me acuerdo que cuando se cortaba la luz nos quedabamos todos en la cocina escuchando historias de mi abuela y yo encontraba todo eso super aburrido, pero ahora daria lo que fuera por volver a esos dias :( siento que antes todo era mas bonito o nose, hasta los dias aburridos tenian algo especial. me encanto tu blog, sigue escribiendo porfa
ResponderEliminarMe pasa igual, jajaja, con el olor de la leña me recuerda viajes al pueblo de mi mamá, o el aroma a cartón mojado y a uva artificial. Te robo la temática, jajaja, en mi blog ahora
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